No es la primera mujer artista -Joan Baez no cuenta- con fijación por la obra de Bob Dylan. Ya en 2002 Mary Lee´s Corvette (o sea Mary Lee Kortes) hizo una versión de “Blood On The Tracks” entero en clave americana. Ahora quien lo intenta es Emma Swift, australiana con un álbum en el zurrón actualmente residiendo en Nashville junto a Robyn Hitchcock.
Como bien acredita el título del disco, “Blonde On The Tracks” (Tiny Ghost 2020), ella se encuentra cómoda en las aguas de tristeza dulce del autor, de allí que incluya dos piezas -“Shelter From The Storm” y “You´re A Big Girl Now”- de la grabación de 1974. Destacan también otras dos -“One Of Us Must Know” y “Sad Eyed Lady Of The Lowlands”- de “Blonde On Blonde”, para configurar un ramillete donde, aparte de “Queen Jane Approximately” con su efecto cristalino Byrds, se adentra en la época introspectiva de perfil bajo -la de “New Morning” y “Planet Waves”- de Bob. Quedaría casi a modo de anécdota -si no es por las prisas para encajarla y enfatizarla escogiéndola como tema a promocionar- la inclusión de “I Contain Multitudes” estrenada dos meses antes por el autor.
El mayor mérito sonoro del álbum es -además de la guitarra de Hitchcock- la producción a cargo de un Pat Sansone cuyo tratamiento cálido -todo lo cálido que pudiera ser un álbum de versiones de Wilco- mantiene esbeltas unas composiciones ya de por sí magníficas. También sirve el disco para recordar una vez más el calado de la obra inmortal de un compositor sin parangón cuya importancia no debería dar lugar a debate.