De tal palo, tal astilla. Acostumbrados a escucharle a remolque de su padre Ry, no pensábamos en Joachim Cooder como un músico obstinado e inquieto, sino más bien en un ejemplo de descendencia aplicada y respetuosa. Al menos hasta que grabó “Fuchsia Machu Picchu” (2018).
Nuestra perspectiva sin embargo da un vuelco con la aparición de “Over That Road I´m Bound” (Nonesuch 2020), una reconstrucción adaptada a nuestros tiempos de algunas canciones del popular maestro del banjo Uncle Dave Macon, despojándolas de la dependencia del sonido tradicional de este instrumento e inyectándole su concepto de los valores musicales de una tradición más global. Y lo hace con la misma devoción optimista que su padre.
Lo más destacable es su protagonismo tocando la mbira, lo cual dota al sonido de una frescura dulce en contraste con el del más seco del banjo a cargo de Ry. Una reminiscencia africana incrementada por la presencia en “Oh Lovin´ Babe” de Vieux Farka Touré -hijo de Ali farka Touré: bonito comprobar que las complicidades se heredan de padres a hijos- presente en todo el álbum, aunque sin la intención de obstruir la esencia de Uncle Dave como bien muestra la profusión del violín de Rayna Gellert. Como compañeros de viaje destacan también Sam Gendel al bajo, a ratos Glenn Patscha a los teclados, y Juliette Commagere -esposa de Joachim- como acompañamiento vocal. Y a modo de colaboración también puntual, el laúd turco de Amir Yaghmai en “Backwater Blues”.
Se ha de insistir en la transparencia, cariño, mimo y calidez del sonido, sea con la delicadeza de la mbira en primer plano (“Molly Married A Traveling Man”), el banjo sereno de papá en “Come Along Buddy”, o esa barbaridad sigilosa que es “When The Train Comes Along” cerrando, con arreglos vocales de color. Todo impregnado con detalles de percusión muy sutil de un músico, Joachim Cooder, ya demasiado experto para seguir a la sombra del mito paterno. Impresionante.