Cuando, por motivos de trabajo, uno tiene que aguantar horas de radiofórmula -oír sin escuchar-, a veces alguna canción le entra mejor que el resto, sin saber en principio por qué. El tono vulnerable de “Supalonely”, ejecutado con pasmosa sencillez, me atrapó inconscientemente aunque no investigué la autoría. La sorpresa mayúscula se produjo al encarar la cuarta composición de “Hey u x” de la neozelandesa Benee (el alias de Stella Rose Bennett) y darme de morros con ella.
Respaldado por los dividendos del hit, el álbum contiene una serie de colaboraciones ilustres sin -importante- perder la magia de la fórmula de su autora, que pretende compaginar progreso y accesibilidad con su idea de `fundir una guitarra indie y un beat de trap para cocinar una sopa fresca nueva´. Puede ser más agresiva -carnaza para estos tiempos- en “Night garden” (feat. Kenny Beats & Bakar), más trepidante en una “Sheesh” con Grimes (y autotune), con melodía reconfortante como en “Plain” con Lily Allen y Flo Milli, simplemente ensoñadora en “Winter” junto a Mallrat, o revestida de celofán de época en “All The Time” junto a Muroki. Para estar pisando terreno pantanoso mainstream, juega con elementos variados.
Yo apostaría por la otra vertiente de ella, la que supera el producto simpático y afable para proyectar fragilidad sobre el más sencillo de los beats, como en “Happen To Me”, “Same Effect” y “If I Get To Meet You”, y por supuesto -`I´m a lonely bitch´- el de “Supalonely”. Es el sentimiento adolescente de dulce soledad, el de siempre -incluso el de Romy de The xx-, como se muestra en la exquisita “C U” final, tan acústica y perfecta -`I´ll see you,I´ll catch you `round, I´ll see you, I have to be somewhere else´- donde esgrime las mismas preocupaciones que Billie Eilish. De hecho, visionando el videoclip de “Kool”, aparecido pocas horas después que el de “Therefore I Am” de la californiana, y viéndolas vestidas de manera similar, creo que voy entendiendo todo mejor.