La interesante colaboración de Jonathan Meiburg de Shearwater con un matrimonio -el de Emily Cross y Dan Duszynski- fructificó en Loma y el primer álbum homónimo. No pareció que habría continuidad discográfica dada la inestabilidad sentimental de la pareja, pero el elogio de una canción suya por parte de Brian Eno lo cambió todo. Estímulos que mueven montañas.
Y aquí está la segunda colección, “Don´t Shy Away” (Sub Pop 2020), mucho más madura. Sigue muy presente el espíritu de Texas a lo largo de la grabación y de los clips de algunas canciones, con carreteras sin tráfico, cactus, y estos postes -de teléfono o electricidad, que tanto gustaban a Shearwater como la portada de “Winged Life” de Fargo- en medio de tierras áridas. El ambiente árido de sabor salado de “Ocotillo”, con los vientos graves sinuosos -`I´m in wonderful disarray´, frase que le viene al pelo- sube la tensión para acceder a la melodía vacía de “Half Silences” prendiendo rápido a lomos del pulso rítmico, mientras “Thorn” ensalza una aridez -`I do see a thorn, keep your eyes above it, it´s a rose that´s now been dried out by time and the sun´- contrastada con la melódica -bajo de Jenn Wasner de Wye Oak- “Breaking Waves Like A Stone”.
Mención especial merecen las dos últimas canciones. La introspección del tema titular desde el mismo arranque de la guitarra conlleva un feeling de desolación resignada -como “Paris Texas” traída al presente- con el colofón de la toma a vista de pájaro final en el clip. Y cierran con “Homing”, donde ha colaborado -y se nota- desde la distancia Eno. No es que Loma no sepan jugar con la electrónica subyugante, pero la mano del maestro se agradece para sellar este gran álbum.

PD. Pocos días antes, Loman subieron a bandcamp “Wheal Owles”, un instrumental indescriptible -¿más invernal que Talk Talk?- de 14 minutos donde el clarinete de Emily juguetea en medio de una introspección muy definitoria del estilo de la banda. Las hojas cayendo mientras nos sumen en su letargia contemplativa.