Banda de Melbourne esgrimiendo psicodelia funk blanca, Bananagun muestran la exuberancia de su sonido ya desde la portada selvática de “The True Story Of Bananagun” (Full Time Hobby 2020). Sin embargo lo suyo no está inspirado en el trópico australiano de Queensland, sino más bien en la veta brasileña urbana de medio siglo atrás -la de Os Mutantes-, donde el funk pedía prestada la alegría de la tropicalia para desmarcarse de los norteamericanos (Nick Van Bakel dice haberse inspirado en clips de skateboard).
El groove de jungla tupida prometedor del inicio con “Bang Go The Bongos” deja paso a dos de las canciones que mejor les definen, “The Master” y sobre todo la más larga “People Talk Too Much” en la que -gracias a contar con vientos- se atreven con el funk africano. Se intuyen un par de problemas: el ritmo a piñón fijo de ambas acaba enredando más que deslumbrando; y la guitarra demasiado dedicada al wah wah, que, como se verá tras escuchar las once piezas, no parece tener más recursos que este pedal. Suerte que otros referentes asoman también, como algún toque a lo Happy Mondays, la tropicalia antes mencionada (el arranque de flauta de “Perfect Strange”, el de “She Now”), o quiebros psicodélicos a lo “Magical Mystery Tour” (“Mushroom Bomb”).
Yo me quedo con el tono vintage feliz paulista de “Out Of Reach” -y de “Modern Day Problems”-, donde dejan de imperar las formas y el sonido para dejar que se imponga la luz de la composición.