El romanticismo crepuscular de la discográfica moonpalace es de las cosas que más echo de menos en estos días de recogimiento forzado. Entre su catálogo selecto contaba con un disco de León De Pelea que en su momento ribeteó de melancolía más de un día gris. Ahora Álvaro Menéndez vuelve con “Poderosos Y Fuertes” (Kocliko 2020) manejando la misma ambientación otoñal perfecta a las puertas del invierno.

El álbum, dentro de su sencillez, posee acabados excelsos gracias a la experiencia de Cayo Bellveser y Xema Fuertes -también los coros de Patricia Prado-, curtidos juntos y por separado en la escena valenciana junto a Individual o a Julio Bustamante entre otros, así como acompañantes en la etapa española de Josh Rouse. Una languidez de cristal reconocible en todos esos discos de estilo similar que nos han gustado, desde Trembling Blue Stars y Montgolfier Brothers hasta Galaxie 500. A veces más tirando al temario elegíaco centrado en la naturaleza tipo Fleet Foxes -brillantes arpegios entre destellos de candilejas los de “Poderosos Y Fuertes” y “Caminos”-, otras más cercano al desnudo -casi solo con acústica en “Caminos”-, siempre disparando a la linea de flotación de nuestra sensibilidad -una acuarela de “Tarde”: brisas que recorren la calle y me hacen recordar cada detalle- mientras suma títulos a un ideario que sigue la evolución de “Vientos Y Corrientes” o “Veranos Eternos” como “Estrella Fugaz”, “Refugios” y “Selva”, a la par que suscribe otro tipo de nomenclatura épica -“Forja De Héroes”- más acorde al título del álbum y al nombre del artista.

En cualquier caso, desde una promesa al amanecer al principio del álbum hasta la tristeza de una rendición en la última pieza, subyace ese abrazo tibio que en tantas ocasiones contribuye a mantenernos vivos. Mientras la vida sigue.