A lo largo de los últimos años numerosos artistas han buscado refugio en las distintas formas de nostalgia -con el retrovisor apuntando alrededor de 1960- sobre las que elaborar sus partituras, como por ejemplo Chris Isaak, Marshall Crenshaw o Richard Hawley. Ahora debemos sumar a Mark Clarke, cantautor de Brooklyn operando con el nombre de Cut Worms, que ha tenido la desfachatez de publicar un doble de 77 minutos con 17 “cancioncillas”, “Nobody Lives Here Anymore” (Jagjaguwar 2020).

La gran diferencia entre él y los antes mencionados radica en la faceta de cantautor. Los textos inciden, aunque no porque sean política o socialmente relevantes, sino porque su longitud permite estirar algunas piezas hasta los cinco -incluso seis- minutos, sin casi tener que repetir una estrofa. Las estira lo que dé de sí la letra. Otro factor a su favor es introducir métricas musicales y rítmicas sencillas pero confortables como las de The Band o el Neil Young de “Harvest” (“Sold My Soul”, “Castle In The Clouds”) para no quedarse solo con la fotografía de Brill Building (“Baby Come On”), los vientos early Motown (“Looks Like Rain”, “A Love So Fine”) o detalles cogidos del doo wop. Y, detalle importante, sus versos encajan perfectamente en melodías de azúcar retro que parecen nacidas para albergarlos.

Si a esto añadimos un perfume suave de country gracias a la producción de Matt Rose-Spang -Margo Price, Mountain Goats- en el Sam Phillips Studio, y la presencia de la pedal steel de John Catfish DeLorme -Woods, Mapache- y Richard Fore -Sean Rowe-, se evidencia que la armonía de la música convierte esta hora y cuarto en un placer. Incluso, contrariamente a lo que leas en otros medios, se hace corto.

 
PD: Poco después de publicarse, también aparece una versión de “Louisiana Rain” de Tom Petty.