Entre las aportaciones modestas del 2020, destaca la de Eric Slick, percusionista de Dr. Dog que vuelve a probar con “Wiseacre” (2020). Se distingue de la discografía del grupo por una mayor sacarina en la parte pop de la ecuación, y sobre todo por facturarse desde un estado de ánimo -al revés que en su día Trembling Blue Stars- de lánguido optimismo consecuencia del enamoramiento.

Toca explicarse en lo referente al pop. No encuentro entre las novedades del presente año cuatro canciones juntas con el brillo tibio de las que arrancan el disco. Desde el solo de guitarra de Sean Thompson en “When It Comes Down To It” -sí, son composiciones con solos de guitarra reviejos para embellecer-, pasando por la sencillez que desarma cualquier adjetivo adverso de “Children”, la colaboración vocal de Steven Drozd de Flaming Lips en “Over It”, o lo adecuado de un título como “Quarantine” en estos tiempos, es una carrerilla impresionante. Queda como canción estrella, aunque personalmente no me parece la mejor, una “Closer To Heaven” junto a Natalie Prass donde parecen haberse juntado “Never Too Late” y “Short Cut Style”. Más adelante otros colaboradores harán acto de presencia a remolque de una banda formada por músicos del entorno de Elizabeth Cook producidos por Jeremy Ferguson (el de Lambchop).

En cuanto a la temática, si exceptuamos una “Kind Of Person” tal vez autobiográfica (`I was just a little child born in Philadelphia´), casi todos los textos van dirigidos a su pareja amada, llegándose a la cima con los siete minutos en “Someday” impregnados de una ternura sobrenatural ligando lo que dice con lo que suena entre la irrupción de violines (`even though we´ll be alone someday, I know I will take good care of you´). Aunque la pieza termina algo inconexa, en el final con “Natalie” entre cuerdas -con el arpa de Mary Lattimore- se rinde incondicionalmente a su esposa.

El disco de un marido enamorado. De Natalie Prass.