Como muchos talentos emigrados de otros estados (Kevin Morby por ejemplo), el aterrizaje en Los Angeles les proporciona tanto un entorno musical rico en posibilidades como una perspectiva más madura para reorientar su estilo. Un aplomo entre profesional y reconciliado con la tradición musical norteamericana. ¿Qué tienen en común Gram Parsons y Eagles con Kevin Morby? Pues eso.

Desde Utah llegó Sam Burton a California con el lonesome country de toda la vida, consiguiendo debutar con una producción de Jarvis Taverniere (Woods) que le dibuja el marco sonoro actual en “I Can Go With You” (Tompkins Square 2020), espacioso y profundo -como el que le consiguió a Dave Berman en Purple Mountains- donde las composiciones respiran el perfume del nuevo clasicismo sin renunciar al pasado. Se nota en seguida en el tono pausado de “Nothing Touches Me”, donde colaboran Kacey Johansing (My Morning Jacket, Hand Habits) y Shane Renfro (Jess Williamson). En “Why Should You Take Me There” aparecen guiños de hace más de medio siglo, mientras los primeros acordes de “Further From The Known” evocan “Wichita Lineman”. Sin ninguna concesión al country vivaz, la languidez se proyecta como en los mejores discos recomendables para otoño e invierno. Con un respeto a la solemnidad del momento que se palpa incluso en unos arreglos de cuerda (“I Am No Moon”) como en la sutileza Bacharach de los teclados al final de “Can It Carry Me”, gracias a colaboradores como Eliza Bragg (San Fermin, Olden Yolk), Aaron Otheim (Mega Bog) o la pedal steel de Tim Ramsey (Fruit Bats, Little Wings).

Muy reconfortante mientras esperamos salir de la hibernación en la que nos han sumido los acontecimientos.