Tras una década operando, este grupo formado en las aulas de la universidad de Queensland publica sexto álbum que, porque ellos piensan que es el que mejor les representa, han decidido titular “Ball Park Music” (Prawn 2020). Una profesionalidad edificada con el paso de los años y los discos reflejando la pericia australiana a la hora de fagocitar lo de fuera y lo de casa. Todo, por distinto que sea, encaja, sin necesariamente configurar un estilo propio.

Abren en “Spark Up!” con un sonido tipo Madchester no lejano a Happy Mondays, ni de bandas compatriotas que se inspiraron en él como Jagwar Ma.  Nos encontraremos en el trayecto con más piezas marcadamente eléctricas, como la deriva psicodélica al final de “I Feel Nothing”, la propulsión mecánica de “Obit 2020”, la urgencia creciente de “Nothing Ever Goes My Way” o una “Bedroom” que deja ver cierta deuda con los Radiohead de “OK Computer”, y a la que habría que sumar la subida de “Bad Taste Blues, Pt III” (se confirmó hace poco tiempo al publicar una versión de “Paranoid Android”).

Donde no obstante marcan la diferencia austral es al contrastar lo energético con lo más frágil, como en una “Day & Age” de crescendo excelente, o en la ya definitivamente silvestre -véase un videoclip interpretándola distendidos en el estudio- “Cherub”. Como resumen y guiño, solo decir que son la banda residente de un local llamado The Triffid en Brisbane. ¿Lo vamos pillando?