Se publicó en primavera durante la pandemia “Songs For Pierre Chuvin” (Merge 2020), una grabación en solitario de John Darnielle con el sello de The Mountain Goats, con la intención de recaudar fondos para miembros de la banda y del equipo, que veían cómo se interrumpía el proceso de edición del disco nuevo, la gira, y los ingresos consiguientes. Si no fuese porque vocalmente es más contenido, se podría comparar -por los acordes nerviosos zigzagueantes de la acústica y por lo espartano de la cinta- con Daniel Johnston o Jeff mangum de Neutral Milk Hotel.

A finales de octubre por fin se publicó “Getting Into Knives” (Merge 2020), el álbum de la banda con mayor riqueza melódica, instrumental y de texturas, producido por Matt Ross-Spang (Sean Rowe, Drive-By Truckers) en los estudios Sam Phillips de Memphis. Al principio no enseña sus cartas, todo lo más los vientos de “Get famous” y un trote fácil ensoñador de linea Belle & Sebastian en “Picture Of My Dress”. No obstante, al llegar a la más introvertida “Tidal Wave”, cuando los matices florecen al amparo de la suavidad del oboe -nivel Lambchop pre-“Nixon”, en serio-, empieza a latir el corazón del álbum con una serie de canciones espléndidas: la esbeltez líquida de “Pez Dorado”, la nocturna y profunda “The Last Place I Saw You Alive”, una “Bell Swamp Connection” con la mejor frase del disco -`my curiosity will likely always get the best of me´-, la narrativa panorámica con la brillantez habitual de Darnielle de “The Great Gols Sheep”, así como otra composición -“Wolf Count”- avasallando con una sensibilidad sutil -cuando termina diciendo `soon it will be my time to go´ y apostilla con un `I know´ resignado, te funde- marca de la casa, todas ellas, casi de tirón, suponen un hito difícil de superar. Una escalera de color.