Ante los contratiempos, la familia se une. La carrera de Slow Pulp -banda de Wisconsin instalada en Chicago- estuvo a punto de truncarse debido a un problema grave de salud de la cantante Emily Massey, que además debió regresar a casa para cuidar de sus padres convalecientes por un accidente automovilístico. El resultado es “Moveys” (Winspear 2020), un álbum corto pero dotado de un perfume muy personal.

El estilo de la banda está vertebrado sobre la linea marcada por Hop Along, Snail Mail, Forth Wanderers, Chastity Belt, etc, con el detalle de haber ejercido de teloneros de Alex G. Si le echas agua y un poco de savoir faire femenino a la electricidad de los 90 dominada por el grunge, obtienes un híbrido espumoso al que hay que añadir ciertos trucos de la banda para desmarcarse de la mole de acordes típicos (contrapuestos a la fragilidad de “New Horse”). Entre éstos, destaca el violín de Molly Germer cambiándole la vida a “Falling Apart”, así como la slide de Willie Christianson en “Montana”. Como atípicos cabe destacar “Whispers”, el instrumental de Michael -el padre de Emily, que también trata las voces de algunas piezas- solo al piano, así como el par de guiños de la grabación: un beat de jazz funk añejo sosteniendo las guitarras cristalinas en “Trade It”, y la despedida con el hip hop sobre bases de funk extra seco de “Movey”, invitando a soltarse tras media hora de discurso lánguido y serio.