Después de colgar Jay Electronica en Myspace en 2007 su mixtape de debut “Act I: The Eternal Sunshine (The Pledge)”, muchos creyeron ver el futuro del hip hop en la figura de este rapero de Filadelfia, sobre todo tras elucubrarse con un posible fichaje por la discográfica de Jay Z. Prometió una segunda parte que nunca llegaba a lo largo de todos estos años, aunque se filtró alguna pieza, y se llegó a especular con la inconsistencia del producto. El debate incluso generó una inesperada controversia durante la pasada primavera al publicar su primer álbum “A Written Testimony” con canciones casi totalmente nuevas (salvo por ejemplo “Shiny Suit Theory”).

De pronto en octubre salta la sorpresa. Ante las amenazas de filtrar la legendaria grabación, Jay decide publicar “Act II: The Patents Of Nobility (The Turn)” con ciertos retoques. Estuvo un par de meses disponible en Tidal pero se retiró (se puede escuchar aún en youtube). Pienso honestamente que es uno de los mejores discos de hip hop serio jamás escuchados. Su tono mesiánico, por encima de Kendrick Lamar y a solo centésimas de “What´s Goin´ On” de Marvin Gaye, reduce a escombros todo el andamio de sexo, dinero, drogas y fama que ha hecho popular al género. Es serio y sentido, gracias sobre todo al acercamiento de Jay a los preceptos del corán. Solo hace falta comprobar lo bien que quedan los mensajes de Ronald Reagan -en “Real Magic” y “Road To Perdition”- en otro contexto menos conservador y más humanista. O la inclinación francesa (con “Bonnie And Clyde”, siguiéndole “Dinners At Tiffany´s” con Charlotte Gainsburg, así como el videoclip de “Run And Hide”).

Apabullan las frases enormes que inducen a la reflexión. `We preach apocalypse written by John The Revelator, but won´t speak to a stranger ridin´ on the elevator´ dice en “Real Magic”, para en “Run And Hide” apostillar `The western world is just a hive of scum and villainy, that´s why superheroes wear disguises in trilogies´. Así, poco a poco se va esculpiendo el misticismo gracias al material de base escogido sobre el que verter los textos. “The Court Of The Crimson King” en “Patents Of Nobility”; el piano sosegado de Ryuichi Sakamoto en la ya conocida “Better In Tune (With The Infinite)” con la gran voz de LaTonya Givens; y sobre todo el final instrumental en clave japonesa de “10.000 Lotus Petals”, con el shamisen dibujando una belleza de cierre cinematográfico invitando a la plenitud.

`The story of life is not tragic. It´s a luxury´.