“Melee” (Dogleg). Corrosión y alevosía en un disco ejecutado con pasión extrema desde las cavernas de Detroit. El punch hardcore con la intensidad interpretativa emo configuran una bola salvaje desde la primera nota de “Kawasaki backflip” -miren el videoclip- hasta el final de seis minutos de “Ender”, más arreglada -con trompetas- que el resto, al igual que una “Bueno” entre The Hotelier y unos Manic Street Preachers on speed. Sería genial verles en directo y, en piezas como “Hotlines” o “Fox”, dejarse llevar por la tromba sonora abrasiva -en alguna canción utilizan hasta trece voces de acompañamiento para incrementar la sensación de gang- y poguear hasta morir. Entre violines.

“Songs From Northern Torrance” (Joyce Manor). Todas las recopilaciones de rarezas punk deberían ser así, diez canciones con un total de quince minutos. Las incluidas aquí se dividen en dos partes. Una primera, casera y lo fi, de los inicios como dúo que apenas sabe tocar un instrumento; y una segunda donde ya ametrallan con la velocidad y urgencia de una banda haciendo caso de sus convicciones. El punk llevado al límite de “Five Beer Plan” es tan emo-cional como el de “Chumped”. Un torrente de energía contagiosa evocando las virtudes que percibe un adolescente cuando abraza este estilo.

“Glue” (Boston Manor). Tercer álbum de esta banda de Blackpool que les consolida como forjadores de una atmósfera de rock con matices punk -la velocidad salvaje de “1´s & 0´s”- y cierto regusto emo -la intensidad de “On A High Ledge” o “Ratking”- aunque en algunas ocasiones se queden en punk pop afilado, como “Everything Is Ordinary”. Cuando bajan el pistón para diversificar, pueden levantar sospechas -suerte que no es a menudo- como en una “Terrible Love” pelín AOR tirando a los Europe de “The Final Countdown”.

“The Passion Of” (Special Interest). Durísimo alegato de esta banda vomitando desde las catacumbas de Nueva Orleans. Punk con sintetizadores, ya operativo en los tiempos de Suicide, donde los temas cortos se mueven abrasivos entre la laceración y la trepanación. Imposible escapar al clima asfixiante y sucio, salvo cuando bajan el pistón a cuentagotas para respirar, como en la muy synth y dark “All Tomorrow´s Carry”, en un instrumental corto de teclados (“Passion”) y en una concesión -más pasión- a los territorios de Cabaret Voltaire mientras apelan a la necromancia (“Street pulse Beat”). Si se añade su espíritu trasgresor con títulos como “A Depravity Such As This…” o una “With Love” muy reivindicativa (empieza con la frase `to smell the sweet rot of society as it rapidly decays´ y termina con `for we have nothing to lose but our chains´) que avala, por encima del ambiente destroyer y los alaridos, su carácter casi revolucionario.