“Post Neo Anti: Arte Povera In The Forest Of Symbols” (Close Lobsters). La Escocia del C86, antesala de la eclosión australiana/neozelandesa, vuelve para reclamar su parte del premio. No quedan ruedas por inventar en este entorno, como tampoco lo exigen sus seguidores. Los arpegios y acordes soleados y felices de “All Compasses Go Wild” certifican la necesidad de recuperar formaciones ilustres. Un retorno tras treinta años, grabando estas diez piezas durante los últimos tres, mezclando las cortas que rebosan esplendor con alguna más larga (“Under London Skies”, “Now Time”, o los nueve minutos de “Wander Pts. I & II”) mientras se mantienen fieles a los postulados hasta el punto de trabajar con el mismo productor John A. Rivers (también de Felt y The Pastels) que entonces. Instructivo para quienes piensan que todo empezó con The Pains Of Being Pure At Heart. Nostalgia por la vena.

“10 Songs” (Travis). En 1999 “The Man Who” era un disco de pop redondo. Pero como la modulación de la voz de Frank Healy se parecía a la de Thom Yorke y las bases compositoras de piano tenían similitudes con Coldplay, al imponerse el ninguneo masivo a estas dos bandas, pasó -de grupo reivindicable- a ser un guilty pleasure. Ahora se vuelve a los principios básicos de aquellas composiciones, con acento en lo otoñal de sus baladas al piano (en “A Million Hearts”, los teclados a lo Grandaddy se deben a la presencia de Jason Lytle), en los tonos vaporosos de “Butterflies”, en la influencia beatle (“Nina´s Song”), disfrutando de la también bienvenida aportación de Susanna Hoffs de The Bangles (en “The Only Thing”, que incluye una frase fantástica: `you are the record in the record shop nobody wants to buy´) y confesando en “All Fall Down” las claves -ver crecer a sus hijos- de la retirada de Travis de los focos durante muchos años. Ah, y me siguen gustando.

“Banksia” (Pop Filter). Tras fallecer Zac Denton en 2018, The Ocean Party -grupo donde figuraba también su hermano Lachlan- decidieron disolverse. Después reaparecieron aquí casi todos incorporando a Nick Kearton. Pop fácil de escuela soleada australiana meridional, aún capaz de propiciar inocencia naïf. No se complican: andamios rudimentarios (“Not Listening To The Same Thing”) abarcando la calidez característica de la zona, a veces incluso con tono jangle caribeño (“Laughing Falling”). Destaca la versión de “Romance At The Petrol Station” de Stolen Violins. Distribución entusiasta de Bobo Integral.

“A Gateway To A Lifetime Of Disappointment” (David Newton & Thee Mighty Angels). Después de The Mighty Lemon Drops, David se mudó a L.A y produjo a una serie de bandas, entre las que yo me quedo -por su altísimo nivel de pop- con The Little Ones, y en menor medida The Soft Pack. Este retorno en clave brit jangle podría no pasar del cuento de batallitas benignas a tenor de títulos como “The Kids Are Not Alright” y “The Songs That Changed Our Lives” (donde colabora Eddie Argos de Art Brut, citando a The Jackson 5, Subway Sect y “Spanish Stroll” mientras se autodefine como parte de la blank generation) sino es porque, si superas los acordes iniciales prestados de otros temas de “Avoid It” (“La Bamba”) y “My First band” (“Venus”), entras en un universo de pulso semidisco tipo Spearmint que te engulle hasta conducirte al desmelene de “Paint The Town”. Cierto, de la nostalgia no escapa nadie. Afortunadamente.

“Zombie” (El Goodo). Galeses con galones, que llevan años a su modesta bola reivindicando el resplandor de las guitarras sixties, moviéndose entre la psicodelia y el pop. Éste es su ejercicio de nostalgia más certero, aunque también el más mimético desde aquel encomiable debut en 2005 en la senda de Big Star. Han dejado atrás la parte ácida y se han centrado en las melodías californianas doradas, desde Beach Boys (“Fi´n Flin”) a Byrds -estelares “Home” y “I Can´t Leave”- con muchos apuntes Beatles y alguna brizna de country -“Forever Casting Shadows”, “You Let Me Down”- que alegran un día tibio (títulos lo clavan, como “In A daze One Sunday Morning”). Incluso se atreven con un reggae-surf (“Sounds Good To Me, Man”). Ahora bien, lo pluscuamperfecto de la recreación de una época les resta la credibilidad que las composiciones merecen más allá de formar parte de un parque temático. Un festival para los amantes de recordar.