“Ground Aswim” (Sinai Vessel). Algunos discos grabados en suelo tejano estos últimos tiempos piden a gritos una reivindicación (de hecho si grabas en Silsbee ya puntúas). Caleb Cordes funciona ahora en solitario, con un intimismo austero cercano a Will Johnson, pero en este caso con una producción destacable de Tommy Read, el hermano de Lomelda, hábil especialista en crear pasajes instrumentales panorámicos fugaces (“Antechamber”) donde el entorno adquiere un flujo mágico. Codes ha desacelerado parte de su electricidad anterior, dejando que las guitarras (“George”) no retumben sino que se fundan con esa voz suya capaz de transmitir la misma confidencialidad que la de Andy Shauf.

“Destiny Hotel” (Cordovas). El espíritu profesional de Nashville de excursión con los diversos estilos agrupados sobre el vasto tapiz de la americana. Tienen algo de negro (“High Feeling”, “The Game”) como lo tenían Little Feat, aunque lo pueden mezclar con banjos (“Rain On The Rail”), jangle (“I´ma Be Me”) y épica sureña, sobre todo si ponen rumbo a Texas (el vals “Do More Good”) y la frontera (“Afraid No More”). De hecho la influencia hispana, desde la portada, se debe a que se inspiraron durante una estancia en Todos Santos en la Baja California, y parte de las características del sonido y de la producción de Adrián Quesada de los tejanos Black Pumas. Para quienes necesiten convencerse de las bonanzas de la banda, tan solo remitirles a una versión suya de “Truckin´” de Grateful Dead en 2018.

“High Upon The Mountain” (Pacific Range). El country rock californiano seventies de gama amplia, que en parte han recuperado bandas como Beachwood Sparks o gospelbeacH. Mucho relajo (“High Upon The Mountain”) con actos reflejos (“Heartbeat Of change” tiene durante unos segundos la cadencia de “Have You Ever Seen The Rain” de Creedence Clearwater Revival), apuntes entre folk del canyon y Dylan (“Rainbow Song”) o de un “Sweet Home Alabama” light (“Santa Monica”), pero, sobre todo en la segunda mitad, muchas piezas de groove Allman Brothers -está presente Duane Betts, hijo de Dickey Betts- con recital de solos de guitarra de época, algunos finísimos (“Need A Little Rain”, “Boulevard Indigo”), aunque se incrusten en la suavidad vibrante del traqueteo de una locomotora (“Swap Meet”). También cuentan con la participación de Sam Blasucci y Clay Finch, los componentes de Mapache.

“The Tango Bar” (Greg Copeland). Debutó en 1982 con “Revenge Will Come” -álbum a reivindicar- producido por su amigo Jackson Browne, y algunas composiciones suyas -se le comparaba con Warren Zevon- fueron conocidas en versiones de otros. Estuvo casi tres décadas ausente -profesión: abogado- hasta 2008, cuando apareció “Diana And James”. Ahora, con 74 años presenta once piezas de country blues dignísimo acompañado por buenos amigos (además en cuatro canciones cede el protagonismo vocal a mujeres, destacando en “I´ll Be Your Sunny Day” Inara George, hija de Lowell, y en una “Beaumont Taco Bell” de country lento terminal Caitlin Canty). A veces como un JJ Cale tosco -“Lou Reed”-, otras puliendo tonadas tipo Leonard Cohen -“Mistaken For Dancing”-, atrapa sobre todo cuando, como en “Let Him Dream”, esgrime un country rural apaisado de porche, mecedora y noche estrellada; o en clave Tom Waits (“The Tango Bar”).

“Sunset Canyoneers” (Sunset Canyoneers). Country californiano con el retrovisor encarado a Gram Parsons y los Burritos (en el teaser del álbum luce un miembro el logo de Byrds de enormes letras en la camiseta). “High In The Sky” es una gran pieza de entrada, consolidando los juegos vocales en “Alcohol And A Gamblin´ Town”. Dominan la autoría Jeremy Powers (cinco canciones) y William Duke (cuatro, que son más cortas pero me gustan más). Después de la acústica folk de “Junk #1” se electrifican, e incluso manejan en “Los Angeles” material similar a Big Star (por algo están en la discográfica española You Are The Cosmos). Colabora a la pedal steel Tom Heyman (The Court & Spark, Hiss Golden Messenger). El cierre festivo con “Dontcha Go Talkin´” les colocaría en el mismo pub que frecuentaban McGuinness Flint en 1971.