“LIVE DRUGS” (The War On Drugs). Tan solo entrar el pulso metronómico, y empiezas a transpirar. Los directos no sirven para mucho. O sí. A mí me sirven para recordar por qué me gusta un grupo. No solo se trata de un `grandes éxitos´ con aplausos. Traspasa la epidermis y, sobre todo si les has visto en directo -en este caso The War On Drugs-, activan las células que trabajan la complicidad, más allá del análisis (solo canciones de “A Deeper Understanding” y “Lost In The Dream”, salvo “Accidentally Like A Martyr” de Warren Zevon y “Buenos Aires Beach” del primer álbum), y también más allá de los que les siguen desde el principio (cuando los arrebatos sobresaltaban: ahora es una gran banda con músculo tal vez demasiado homogéneo), provocando una emoción indescriptible. La sentirás en cada solo de Granduciel, que es más que virtuosismo: es un señuelo que te guía por todos los recovecos de la pieza; la sentirás en la voluptuosidad de la guitarra cada vez que termina una estrofa de “Red Eyes”; en “Eyes To The Wind”, tras la presentación de los músicos con el piano que sigue, con el furor lejano del público cuando se anima. Y llorarás. Llorarás porque no puedes sentir eso -cuando revientan “Under The Pressure”- ahora en directo con la pandemia. ¿Cuándo los viste por última vez? Fue un momento. Fue una hora. Fue toda una vida.

“What To Look For In Summer” (Belle & Sebastian). Todos somos prisioneros de nuestra memoria, y para algunos ésta ha sido una de las bandas de su vida. Evidentemente en esta grabación influye el cambio de orientación de “Dear Catastrophe Waitress” a un sonido más profesional desde premisas pop en detrimento de la chispa adolescente anterior. Las canciones de las dos etapas vienen alternadas -solo hay juntas cuatro del primer periodo, entre “The Fox In The Snow” y “The Wrong Girl”- engarzándolas el alto nivel de cohesión de una banda que apenas ha sufrido bajas importantes -en todo caso Isobel Campbell- desde su formación. A mí me toca disfrutar más de la primera, sobre todo el sentimiento de “The Fox In The Snow” desembocando en “If You´re Feeling Sinister” y en “My Wandering Days Are Over” -de “Tigermilk”- con ese videoclip ya en tiempos de mascarillas, sin renegar del material del presente siglo, como prueba la despedida con “I Didn´t See It Coming”. Regalar un álbum en directo estas navidades -tan envueltas en soledad y desarraigo- ha sido como una bendición.

“Live At The Royal Albert Hall” (Arctic Monkeys). Directo que respeta bastante su situación pre-covid: de hecho son las mismas veinte canciones que las del setlist del Primavera Sound 2018 exceptuando la inclusión en los bises de la balada bonita “Star Treatment” en vez de “Batphone”. Cinco piezas del último (misma entrada con “Four Out Of Five”), cinco de “A.M.” (mismo cierre con “R U Mine?”) y secuenciación final parecida durante el último tercio para colocar tres clásicos del primero que les catapultaron (“From The Ritz To The Rubble”, “I Bet You Look Good On The Dancefloor” con el rugido de la masa exultante, y “The View From The Afternoon”), que por supuesto son las que a mí , porque no han perdido un ápice de su energía original, son las que más me siguen haciendo disfrutar. Se supone que este disco sirve de recordatorio para volverlos a enganchar -y a sus seguidores- al punto donde se encontraban antes de una pandemia que tal vez no les haga tardar otros cinco años en salir del estudio con un producto nuevo.