Pese a la disolución de su matrimonio con Adrianne Lenker, sigue Buck Meek siendo un pilar de Big Thief. Con “Two Saviors” (Keeled Scales 2021), segundo álbum oficial en solitario, mantiene una relación muy estrecha con el espíritu de la banda en términos musicales y sensoriales, sin empero llegar a la misma profundidad emocional que ésta.

De algún modo es como una desintoxicación de la dinámica del grupo. Aquí la ternura se impone sobre la intensidad. La inclusión de teclados –a cargo de su hermano Dylan- le quita la sequedad, gracias también a su voz prodigándose entre la miel de Eef Barzelay y la nasal de James Taylor, que casa perfectamente con el country folk de alcoba. No se apoya en ningún músico de Big Thief salvo la producción de Andrew Sarlo, contando con la guitarra de Adam Brisbin (hace años publicó un álbum titulado “Madrid”), el bajo y pedal steel de Mat Davidson, y la percusión de Austin Vaughn (presente, también tiempo atrás, en un trabajo de Here We Go Magic).

Esto no implica que sea instrumentalmente inferior y solo se sustente en la interpretación convencional; de hecho la telaraña envolvente de “Second Sight”, la entrada de “Ham On White” o el trote country de “Cannonball! Pt.2” -que acaba generando herrumbre eléctrica- conllevan cierta sensación de magia expresándose en un entorno de mayor calidez rural. Magia menos mágica, sí, inclinándose por la fragilidad y delicadeza con arrebatos más aislados, pero aún así capaz de mantener el ADN del Gran Ladrón. Two Hands. Two Saviors. One music.