Durante el último par de años, la figura de Sarah Mary Chadwick se ha ido agigantando, sobre todo gracias a un “The Queen Who Stole The Sky” grabado tan solo con el órgano del ayuntamiento de Melbourne y su voz llorando la muerte de su padre. Un desafío saldado con sobresaliente que se reprodujo el año pasado con “Please Daddy”. Entre ambos configuran el universo en el que esta neozelandesa residente en Australia se mueve, con la crudeza emocional de su voz en primer plano.

Quienes no la conocían se extrañarán con la portada de “Me And Ennui Are Friends, Baby” (Ba Da Bing! 2021), pero los ya iniciados conocen el impacto de la del álbum anterior, así como títulos de la repercusión fonética de “My Mouth My Cunt”. Es su manera de decir que no se anda con rodeos en lo referente a las angustias del sexo, ni siquiera ciñéndose a doce composiciones con solo voz y un piano sencillo pero capaz de crear el aura de solemnidad para subrayar los textos. A veces el temblor de las cuerdas vocales sangrando eleva la temperatura como en “That Feeling Like” (ese escalofrío cuando pronuncia `let´s fuck, I´m scared´) mientras en otras, por ejemplo “Always Falling” y “Full Mood”, se impone una fuerza serena de balada espartana.

El gran secreto de Sarah radica en su potencia expresiva. No le hacen falta muchos instrumentos para arrollar, ni caer en la estridencia. Muestra de ello es “Will The Lord Hold My Hand” a modo de plegaria donde la desnudez no eclipsa la convicción: sí, quiere purgar por sus pecados, pero no a costa de renunciar a la obsesión por este hombre. Perseverar con el disco producirá la debida recompensa.