Siempre se han caracterizado Still Corners por dignificar lo fácil. Quedarse en las teclas blancas del piano no puntúa, pero se les ha de reconocer un talento especial para compatibilizar lo agradable con cierta perspectiva de discurso cinematográfico

Seguramente atraídos por el paisaje tras la grabación del álbum anterior en Texas, “The Last Exit” (Wrecking Light 2021) refleja la mezcla de un paraje árido con la melancolía del viajero que lo surca. Unos acabados sencillos pero excelentes respaldan su estrategia de elegir el acorde más evidente para suceder al anterior, el más melódico, el que ruegas que suene porque te lo pide el corazón. Estrategia tan poco original como la de Cigarettes After Sex, como la de Mazzy Star (“A Kiss Before Dying”, “Old Arcade”) o como la de Fleetwood Mac (la sutileza del juego de espejos de “Static”), que trota fácil (“Mystery Road”), a veces demasiado fácil (el twang de la guitarra de “It´s Voodoo” y las comparaciones con Dire Straits) aunque siempre atrapa con los pequeños detalles del decorado.

“Crying” no es “El Bueno, El Feo Y El Malo”, pero el silbido y la letargia de las guitarras al final transportan, al igual que el sonido de coyote que produce un par de veces la guitarra en “Bad Town” sobre una percusión sencilla de tambor indio. Riesgo mínimo en apariencia, y un diez en atmósfera.