Cuando Stevo Atambire, el protagonista de Alostmen, menciona en la inicial “Kologo” la playa de Labadi Beach en las afueras de Accra, vuelven los recuerdos de mi estancia allá veinticinco años atrás. Repaso el videoclip filmado en el centro de la ciudad y apenas percibo cambios, salvo la renovación del parque móvil a tenor de los vehículos estacionados. Las cosas en el palacio ghanés van despacio. Sobre todo si la banda sonora es la del álbum “Kologo”  (Strut 2021).

Ya se habló hace pocas semanas del disco de Fra Fra y del kologo como instrumento ancestral del Sahel. La caja suele ser una calabaza, pero en las ciudades sirve una lata. Su utilización vibrante por parte de Stevo, con un par de acompañantes en la percusión, se escapa del ritual tribalista al añadirle en algún que otro corte el violín africano de Jo Ajusiwine, o entroncarla con los ritmos nocturnos de la Ghana moderna –añade vientos y pulso disco- en las dos últimas canciones (remixes de las dos primeras). Pero sobre todo se desmarca al buscar la conciliación entre lo ancestral y lo vigente gracias a la colaboración de Vanlov The Kubolor –su cómplice- y de raperos como Villy- de Nigeria-, Medikal y Yaa Pono entre otros.