El gran nivel de vida australiano suele verse reflejado en la música proveniente de allá, sea cual sea el estilo, pero siempre el efecto es mayor cuando se trata de sonidos proclives a inspirar felicidad. También ayuda, en el caso de Babe Rainbow, el hecho de que provengan de Byron Bay en la Gold Coast. Una vida entre rayos solares y brisa del mar.

Escuchar su cuarto álbum “Changing Colours” (Fightless 2021) es rendirse al síndrome de la California mítica –incluso una canción lleva su nombre-, la del surf y la psicodelia, en clave más light. De entrada, el brío luminoso de días psicodélicamente perfectos se refleja en “Zeitgeist”, para pronto dejar paso a la languidez de “The Wind” –en mayor o menor medida igualada después por “Thinking Like A River” y “Smile”- y a las guitarras de cristal reflejando el atardecer de una “Your Imagination” con la contribución de Jaden Smith. Y una frase para enmarcar el cuadro: `how come you never kissed me more than twice?´.

Después del atardecer letárgico llega la fiesta en la playa de “Ready For Tomorrow”, y con ella las drogas –“Rainbow Rock” evoca tanto a Madchester como a Jagwar Ma-, siempre respetando lo asilvestrado como en “New Zealand Spinach” y “Curl Free”. Como curiosidad, en la instrumental “Changing Colours” parecen sonar unas castañuelas bajo el rhodes y el wah wah.

Endless summer, a la australiana. En busca de este tercer beso. Y del cuarto. Y…replay.