Dos músicos en alza, con afinidades musicales, investigan en la siempre fértil tradición musical norteamericana. La de guitarras acústicas y raíces de folk que se adentran en los rincones más rurales de los estados –como Virginia o Carolina del Norte- entre sureños y midwest.

Los estudios musicales del neoyorkino MacKay le han dirigido a proyectos fuera del radar comercial, y su nombre no ha salido al primer plano hasta pulular por los comederos de Chicago y grabar con Ryley Walker, pese al currículo variado (jazz, clásica, blues, etc). Nathan Bowles en cambio ya ha destacado en varios discos de americana de Steve Gunn y Hiss Gold Messenger. Una complicidad pues natural subrayada en “Keys” (Drag City 2021), alegato reivindicativo de las sonoridades acústicas de la zona. Un par de versiones –la primera, “Idumea”, y “I See God” de Estil C. Ball- y el resto composiciones propias,  mayormente –salvo “Late For Your Funeral Again” y “Truth”- instrumentales, subiendo o bajando tempos –excelente la delicatesen de “Dry Rations I”-, siempre con criterio naturalista. Se entiende mejor viendo el clip de “Dowsing” mientras se escuchan texturas ancestrales del bosque invernal y de la hojarasca.

Si algún día Fleet Foxes escribiesen la banda sonora de una película, los tramos instrumentales deberían sonar más o menos así.