La publicación del nuevo disco de Manchester Orchestra propicia recuperar “Wilted” (Republic 2020) debido a la producción de Andy Hull. Paris-Michael Katherine Jackson, hija de Michael, modelo y actriz, ofreció hace seis meses un álbum sorprendente por no ceñirse al patrón familiar negro, corroborando lo que ya había apuntado antes –country- con The Soundflowers.

La aportación de Hull, respaldado en ocasiones por su escudero Robert McDowell y por Catherine Marks, marca el destino del disco. Guitarras insertadas en una textura de teclados a modo de manto sintético celestial se ponen al servicio de las sencillas composiciones de una Paris cuya voz tiende al intimismo.  No importa si arranca con un country disfrazado precioso entre nubes (“Collide”) o si fluye a lo largo de la grabación una gelatina vaporosa que iguala a todas las piezas (“Dead Sea”, “Let Down”, “Freight Train”), lo que se impone es un concepto sonoro global.

Quedan pues más expuestas las que llevan algún detalle singular, como la base de piano y el dueto con Andy en “Eyelids”, una “Wilted” con guitarra acústica en primer plano sin someter a la capa freática de costumbre, o la accesibilidad de “Another Spring” cerrando con acordes de jangle. Todo excelentemente empastado aunque falto de momentos imborrables.