Todos los que tenemos una edad sabemos lo que es perder a un padre. Y quienes a su vez somos padres podemos percibir la increíble correa de transmisión emocional que conlleva el árbol genealógico. A Amy Speace la muerte de su padre la ha pillado con un hijo en brazos, y son éstas las emociones que intenta reflejar en “There Used To Be Horses Here” (Proper 2021).

Para dar vida a su viaje por los recovecos de la memoria se ha hecho acompañar de músicos expertos de country y folk como Neilson Hubbard, Ben Glover y Joshua Britt, con el plus de arreglos de cuerda a cargo de Danny Mitchell en los momentos álgidos. Gracias a ellos se configura al empezar con “Down The Trail” una amalgama de acordes de acústica –rasgados con la épica del Van Morrison de “Sweet Thing” de “Astral Weeks”-, violines y mandolinas envolviendo de bondad nuestra alma a través de sus recuerdos. La nostalgia de lo que se fue y ya no es se acentúa en la canción titular, con ranchos y caballos en libertad reemplazados por agujeros en el suelo como metáfora de progreso, pero sobre todo impacta su desazón sobre cuerdas en la solemnidad conmovedora de una “Father´s Day” retratando momentos de su infancia al perder la figura paterna.

A la vulnerabilidad de quedarse sin referentes se suma la percepción del paso del tiempo. Los cambios –`everything is changing´ es la moraleja de “One Year”- se tornan señales de envejecimiento, aunque vengan en forma de country fácil que incluso reivindicaría Springsteen en “Shotgun Hearts”. Tal vez por ello Amy decide finiquitar el disco del modo más estoico posible con la versión de “Don´t Let Us Get Sick” de un Warren Zevon que la compuso con premonición envenenada antes de su enfermedad fatal. `Don´t let us get sick, don´t let us get old, don´t let us get stupid´. O cuando las canciones que estimamos hablan mejor de lo que sentimos que las que nosotros mismos podríamos componer.