Uno de los discos atípicos más estimados por aquí de la pasada década –fácilmente comprobable en nuestra correspondiente lista- fue “Go Tell fire To The Mountain” de WU LYF. Arrebato de energía intensa y a ratos feroz, no tuvo sin embargo sucesión. Y aunque todos pensásemos que sería el cantante Ellery Roberts quien publicaría primero en solitario, después de ocho años fue el bajista Tom McLung el que debutó de largo como Francis Lung.

Sorprendentemente, “A Dream Is U” (2019) apenas tuvo que ver con aquel pasado rotundo pues vino trufado de pop bonito de escuela Beatles 67 melódica más algún atisbo de dream pop nebuloso. Aunque provenga de Manchester, la fragancia de las cuerdas de “I Wanna Live In My Dreams” apunta a Liverpool, pero donde mejor se palpa es en el tono de los teclados tipo “The Fool On The Hill” de “A Dream Is U”, o en el piano y cuerdas a lo “Eleanor Rigby” de “Comedown”. La parte más conectada con el presente del álbum sucede entre una “2 Real” jangle y “Do Ya” crepuscular, ambas evocando el vibe subyugante que podrían producir juntos músicos como Kevin Krauter, Matt Mondanile y Jarvis Taveniere, mientras queda el final de “The Lie” –sobre todo los últimos instantes- reflejado en la memoria como un retrato recuperado del baúl de aquel pasado de lujuria pop.

El párrafo anterior pretende contextualizar la importancia de aquel disco en relación a la del nuevo “Miracle” (Memphis Industries 2021). Una secuela lógica y casi tan brillante, donde no importa si eres fan de Lennon o McCartney, pues “Blondes Have More Fun”, “Miracle”, “Want 2 Want You” y “Lonesome No More” reflejan la melancolía de aquellas tonadas doradas que, ahora mismo, solo se me ocurre el ejemplo de The Electric Soft Parade a modo de competidor serio (y en las más saltarina, como “Let me Down”, tal vez Supergrass). Y si se trata de compaginar música y textos, Lung refleja su pugna con el alcohol en una “Bad Hair Day” cuya ascensión sinfónica es de diez. Lo más epatante además es que casi todas las canciones, al final, incluyen esbozos de otras melodías, como si el artista fuese a arrancar una composición nueva desde allí de modo casual improvisado, en la línea del Todd Rundgren “Something/Anything?”.