Siempre estimado aquí –véanse alusiones a Los Hermanos y reseñas de discos de Orquesta Imperial, Little Joy, así como de su debut “Cavalo”-, Rodrigo Amarante es el ejemplo perfecto de emigrado a Los Angeles que no abandona los postulados básicos de su educación musical brasileira, sobre todo por haberse rodeado en su día de admiradores de la tropicalia como Noah Georgeson –presente de nuevo en las mezclas- o Devendra Banhart.

Su segundo disco “Drama” (Polyvinyl 2021) goza de las mejores esencias cosmopolitas de Rio De Janeiro y Los Angeles, a las que Rodrigo añade una actitud procedente del indie –muy similar a la de Alex Turner en The Last Shadow Puppets, y ya perceptible en Little Joy al juntarse Rodrigo con Fab de Strokes- que hace que muchas piezas, por oleadas de cuerdas y aires tropicales que contengan, recuerden el tono vocal de Julian Casablancas y el aplomo de Richard Hawley (ejemplo nítido sería la contagiosa “Maré” en modo troupe).

No obstante, la paleta de recursos va más allá de la calidez tipo Banhart (“Tango”) o unas “Tara” y “Tanto” agitando la coctelera entre bossa de Copacabana al atardecer y musical de Gershwin. Se reorienta en los timbres orientales de “I Can´t Wait” pero sobre todo impacta en una “Tao” que empieza con tropicalia acústica para agrandarse enérgica a base de vientos. Este disco es una bestia parda de pasión indie, sensualidad carioca y savoir faire entre paulistano y californiano.