Somos muy vulnerables a los caprichos de la memoria. ¿Cuántas veces hemos acudido a un lugar, después de años, para darnos cuenta que no era exactamente como lo habíamos memorizado? Esta distorsión cognitiva es en parte lo que Saint Etienne han querido reflejar en “I´ve Been Trying To Tell You” (Heavenly 2021), su décimo disco treinta años después de su debut “Foxbase Alpha”. Aquellas sensaciones de aquellos días tal como las evocan, pero seguramente no tal como eran en realidad, aunque hayan recurrido a su táctica inicial –los samples- como herramienta principal.

También muy posiblemente este acto de nostalgia calculada se deba a los rigores de la pandemia, que nos ha hecho mirar atrás a todos. Un disco de recuerdos en tiempos de covid con mensaje –cada cual se cura sus heridas emocionales a su manera- y una atmósfera muy especial que nos devuelve a espacios perdidos, utilizando sombras de canciones famosas de aquellos días –de Natalie Imbruglia, Honeyz, Lighthouse Family, Lightning Seeds y Tasmin Archer-, escarbando en los recovecos sonoros de ellas, para dibujar lo efímero de unos recuerdos marcados por la tristeza de una juventud irrecuperable.

Destacan el azúcar bañado en ácido de spoken Word de “Little K” y el lamento del murmullo empezando con “Music Again”, mientras los mismos títulos de “Pond House”, “Broad River” y “I Remember It Well” inducen a la contemplación absortos entre viñetas difuminadas del pasado –“Fonteyn” parece una de King Krule pero con aires liberadores en vez de opresores- aconsejados por Augustin Bousfield o por un Alasdair McLellan que ha filmado un corto inspirado en el proyecto.

Cuando finalmente el álbum concluye, nos queda un sabor agridulce muy poco corriente, mezcla de nostalgia y aceptación. Lo que fuimos y lo que nos espera. Que el paso del tiempo no nos haga demasiado daño. Magnífico.