En 1979, una vez asimilada la resaca del punk, incluso The Jam –que habían surgido como una respuesta estilística acogiéndose al revival mod: trasgresores pero bien vestidos- buscaban evolucionar tras marcar territorio con los tres primeros álbumes. Y es entonces cuando Secret Affair, también encarados al mercado mod, despegan como seguidores de los vínculos de la música de color popular en el ambiente musical revoltoso británico de traje y corbata.

Por ello, “Glory Boys” (I-Spy 1979) fue recibido como una bendición en el sector. Igual de directos que el grupo de Paul Weller, pero incluso más sólidos y enriquecidos –Ian Page toca teclados y vientos, con ayuda en estos últimos a cargo de Dave Winthrop- que un mero trío, para así poder recrear mejor la fuerza de las canciones más deudoras de la Motown. De hecho los primeros singles “Time For Action” y “Let Your Heart Dance” ya lo advertían, aunque se rubricó con una versión de “Going To A Go-Go” para el mercado northern soul. El resto del álbum, además del tema titular, sigue perseverando en el soul (“Shake And Shout”), añadiendo acordes de urgencia épica (“New Dance”), solos de saxo tórridos (“One way World”) y apuntes a un garaje (“I´m Not free But I´m Cheap”) antesala del punk funk emergente que florecería en los callejones norteamericanos.

Reflexionando con el paso del tiempo, se llega a la conclusión que “Glory Boys” tuvo la mala suerte de figurar como testigo de un movimiento moribundo que estaba siendo sobrepasado a toda velocidad por otro, el de  2 Tone –también encorbatado y con bandera de música de color- que arrasó en los primeros trabajos de Madness y Specials. Sin apenas novedades excitantes que aportar, sin embargo debería reivindicarse su júbilo explosivo.