Kacey Musgraves comió perdices con el cantautor country Ruston Kelly hasta que la pareja se rompió. Si “Golden Hour” fue la transcripción musical de su momento de esplendor, este “Star-crossed” (MCA Nashville 2021) supone el reverso de la moneda afectado por el bajón del divorcio.

La tristeza del texto inicial en “Star-crossed” es sobrecogedora. `And then the darkness came, I signed the paper yesterday, you came and took your things away, and moved out of the home we made´. Conceptual en busca de describir siguiendo la secuencia de sus recuerdos aunque sin entrar en detalles acerca de los desencadenantes. Y, sobre todo, gracias a la ayuda de Daniel Tashian, Ian Fitchuck, Matt Combs y Todd Lombardo –con alguna ayuda puntual, como la presencia de BJ Burton, productor de Low, en por ejemplo “Breadwinner”-, zafándose del cliché country.

Este es un álbum, al igual que el anterior, infectado por grandes estribillos pop como el de “Cherry Blossom” o –más difundido- “Justified”, entre los cuales perfila el guión  -intentar ser buena esposa en “Good Wife”- optando por un blue eyed soul sedoso. A veces cae en la fórmula del pop negruzco actual –“Simple Times”- y en otras opta por un sonido más aventurado como el pulso dinámico –tipo disco de finales de los setenta- de una “There Is A Light” con la flauta de Jim Hoke paseándose casi a modo de homenaje a “In The Bottle” de Gil Scott-Heron mientras aconseja intentar ser positiva para seguir adelante. Y seguramente con guiños privados, como en “Easier Said” (¿podría ser la frase `I built a rocket ship and I went to space´ una alusión a “Space Cowboy”?).

En cualquier caso, no falta diversidad. Sus nuevos arreglos son de un riesgo calculado y siempre sabe volver a las raíces cuando interesa: muy bonita “Hookup Scene” con solo dos acústicas, mientras “Keep Lookin´ Up” arranca un poco como “A Horse With No Name”. Para el final, se guarda el mensaje universal de “Gracias A La Vida” empastando al comienzo el original de Violeta Parra con la versión de Mercedes Sousa, tras las cuales entra ella para reafirmar su querencia latina de forma muy atmosférica en clave de gran epílogo (el disco viene acompañado por una filmación de cincuenta minutos).