No soy partidario de seguir la vida privada de los músicos, aunque ésta influya a menudo en sus canciones, y pienso que quienes hablan más del nuevo peinado de fulanito –o de la nueva mascota o de la última excursión o del último desbarre- no son aficionados a la música sino otra cosa. Por ello, nunca he estado muy al tanto de los amoríos y riñas de Stevie Nicks y Lindsey Buckingham en Fleetwood Mac. Lo que sí sé es que en su día me produjo una enorme frustración de adolescente greñudo cuando los Mac se cambiaron de chaqueta incorporándoles y apartando a Peter Green, dejando de ser mi grupo favorito de blues blanco, sin por supuesto desmerecer el pop de calidad que después aportarían.

Casi medio siglo y numerosas entradas y salidas después, Lindsey volvió a quedarse fuera de la formación en 2018 porque supuestamente pidió un aplazamiento temporal de las actividades de la banda para remachar su sexto álbum en solitario. Cosas de la vida: vino la pandemia, él pudo terminar su disco de forma hogareña tocándolo todo él, mientras los demás aún andan buscando peras. Sí, “Lindsey Buckingham” (East West 2021) suena a triunfo con un punto de despecho. Y a gran colección de estribillos. Para un tipo que está a punto de cumplir 72 años y nunca me ha caído especialmente bien, no está nada mal.

“Scream” se columpia en la frontera del bubblegum, sobre todo debido a su timbre vocal aniñado, una impresión que seguirá a lo largo de varias canciones, como esa “On The Wrong Side” bañada en el elixir de la eterna adolescencia pop. Por supuesto no puede evitar emular la vaporosidad de los Mac (“I Don´t Mind”), pero lo hace tan bien que abraza estilos más eternos: ni Dan Auerbach imitando sus referentes conseguiría una canción tan diabólicamente estival como “Blind Love”. Añádasele la denominación de origen –la California de los Beach Boys- en “Blue Light”, una versión de “Time”, o “Santa Rosa” –el nombre de la finca en disputa tras divorciarse hace poco- y tendremos una excelente colección que no deja claro si ha superado los problemas de salud de su corazón, pero sí que lo tiene melódicamente bien irrigado.