Veterana formación del midwest ahora reducida a Erika Wennerstrom, que ha buscado inspiración en los horizontes tejanos. De hecho Heartless Bastards en este momento se reducen a ella y a la buena mano coproductora de músicos como Kevin Ratterman y Danny Reisch.

Aunque la propuesta del nuevo “A Beautiful Life” (Sweet Unknown 2021) es variada, el retrovisor apunta a varios vértices de finales de los sesenta. Cuando en “Revolution” canta `the revolution is in your mind´, le intenta inyectar una pasión similar a la de Grace Slick en Jefferson Airplane, para después deslizar el light funk de “How Low” con alumbramiento soul. El meollo de la grabación empieza en “When I Was Younger” y esos arreglos en clave grandilocuente tipo “Everlasting Love” atemperados astutamente, siguiéndole la tonada fresca de “You Never Know” –también sixties- con su voz explayándose radiante. Pero por encima de todas está la pieza que da título al álbum consolidando peldaño a peldaño el nivel cualitativo ascendente hasta llegar, ya sobre las nubes, a los seis minutos de plenitud flotante. ¡Es tan beautiful y llena de life!

En la segunda mitad se adentra en meandros acústicos de psicodelia –para después ganar músculo- en “The River”, y enamora con la hermosa balada “Dust” también ascendiendo a la caza del éxtasis. Y, antes de terminar con la solemne “The Thinker”, me pareció avistar una frase celebérrima de Dylan  -`no use to sit and wonder why, babe´- de “Don´t Think Twice It´s All Right” sobre la que construye en otro contexto “Doesn´t Matter Now”.

Este es un disco que no se verá en las listas anuales de the best of the best. Tómese como un cumplido.