Tras el punk, surgieron numerosas pequeñas bandas blancas intentando atrapar la misma energía a través de recursos más “limpios” y respetuosos con las raíces que permitieron copular rock & roll y blues; las que engendraron híbridos como rhythm & blues, power pop, etc.

Estamos hablando del periodo 1978-1982, y de nombres como dB´s, Fleshtones, Shoes, Inmates y Plimsouls. Estos últimos debutaron en 1981 con su álbum homónimo (Planet 1981), un cañón de once trallazos que sin embargo no tuvo el reconocimiento que merecía debidop al parecido de un par de canciones –“Lost Time” y la supercontagiosa “Zero Hour”- con “My Sharona” de The Knack publicada un par de años antes. Eso, y ser de Los Angeles -ubicación con poca credibilidad si trabajas sonidos mugrientos de garage- eclipsó los méritos del álbum.

Ciertamente, la colección tiene más gracia que grasa. Pwero también tiene un par de puntos a su favor respecto a The Knack. Primero, sus estribillos son insuperables en el contexto hedonista. Y, segundo, operan teniendo muy en cuenta las raíces de su estilo. Sin pestañear. Pasan de un power pop de primera como “Now” y de intros con acordes tipo The Who (“In This Town”), a estiletes de la urgencia de “Hush, Hush” sumamente trepidantes (nivel northern soul en “I Want You Back”), con las agallas para adaptar a su pulso un clásico como “Minnie-Skirt Minnie”, el tema compuesto por George Jackson y el gran Steve Cropper llevado a las listas por Wilson Pickett. Si además terminan con el final apoteósico de “Everyday Things”, superan con creces el estigma de Los Angeles y su funcionalidad para guateques pijos, entrando en tromba en nuestra lista de mejores álbumes para disfrutar coreando.

Para terminar, unos datos a modo de guinda. Uno de los miembros del grupo era Peter Case quien, junto a Paul Collins y Jack Lee, formaba parte de los Nerves que compusieron el “Hanging On The Telephone” de Blondie. Y, como ingeniero asistente de The Plimsouls, ya figura un Tchad Blake en sus primeros pinitos tras la mesa.