Ciertamente África es, desde cualquier contexto musical, el único continente capaz de sorprender con propuestas innovadoras constantes, porque parte desde una identidad propia poco trabajada por los tecnócratas occidentales. Cada intento evolutivo abre una nueva puerta.

Alfred Zakhele Mhalanga y Kgotatso Solomon Tshabalala, dos jovencísimos DJs sudafricanos, forman Native Soul y deciden en su primer álbum explorar el amapiano, subgénero originario de las townships en la provincia de Gauteng. En “Teenage Dreams” (Awesome Tapes From Africa 2021) la percusión despega con un ritmo sobre el que los teclados fijan las bases para que ambos busquen converger en los espacios comunes. Una música de talante instrumental y de propulsión fluida. Como si Weather Report probasen mezclar deep house con techno en busca de la banda sonora perfecta de un thriller de acción.

Aunque las doce canciones sumen más de 80 minutos (la más corta de 5:36, la más larga de 8:32) y escuchadas juntas pueden derivar en más de lo mismo, numerosos detalles mantienen la atención hasta el final. Ahí está la más moruna “Way To Cairo” o el interesante piano quebradizo a mitad de “The Journey”, regenerándolo con trucos de hip hop hasta dejarlo desnudo con solo percusión. En algunos temas –“Rejoice”, “Ambassador”, “Burning Desire”- cuentan con ayudas de otros nombres emergentes del África austral como TapSoul, Ubuntu Brothers o BlacQ K, sin olvidarnos del homenaje a Kabelo Petrus Motha –el autodenominado rey del amapiano- en “Letter To Kabza De Small”.