Mucho se ha hablado de la ascendencia folk de algunas de las músicas más duras escupidas por grupos de heavy metal, sobre todo las que escapan de la tralla para explorar rincones oscuros y tenebrosos. Para hacer más palpable la conexión, dos formaciones del género, The Body y BIG|BRAVE, se han confabulado en “Leaving None But Small Birds” (Thrill Jockey 2021), un disco aparentemente de folk destapando la esencia que los une.

Les sirve una base de cemento de guitarras sólida, atemperadas por la fragancia roots, que no renuncian a su personalidad original. A veces se acomodan entre violines, y casi cuelan como frágiles gracias a la voz de Robin Wattie, que puede entonar un tema tradicional con vitalidad abrasiva (“Blackest Crow”). No le hacen ascos a los ecos de doom contenido (“Oh Sinner”) y saben coger del folk las partes que más han influido en cierto tipo de metal, como esos acordes de paso fúnebre –“Once I Had A Sweetheart” y “Polly Gosford”- tipo Black Sabbath. “Black Is The Colour” discurre con cuerdas acústicas apalaches al desnudo, mientras cierran con el retumbar de dron apocalíptico de “Babes In The Woods” para no dejar ninguna rama suelta.

Antes Arbouretum y Six Organs Of Admittance ya habían intentado contactar desde la trinchera folk. Ahora podemos otear la perspectiva desde el otro lado.