¡Ah, los directos de finales de los 60! ¡Y los directos de los Fillmore, fuese el East o el West! Aquella California con el legado del hipismo cociéndose al fuego lento de guitarras psicodélicas, sobre todo San Francisco, donde el guitarrista de una banda fregaba vasos en el local de un miembro de otra: una de las primeras `escenas´ endogámicas con vida propia. Ni eras una discográfica comme il faut si no tenías fichado a uno de esos grupos, ni eras merecedor de ser mencionado en los corrillos si no tenías grabado un disco en directo, ni por supuesto eras un entendido en psicodelia si no habías asistido a uno de aquellos legendarios conciertos grabados.

Así que Capitol consiguió como pudo fichar a Quicksilver Messenger Service, aunque éstos grabasen en directo el disco más famoso de la banda sin Dino Valenti, en la cárcel por drogas. La originalidad del trabajo superaba los obstáculos. Los guitarristas John Cipollina y Gary Duncan, empastados por el bajo de David Freiberg y la percusión de Greg Elmore, parten de los acordes de “Who Do You Love” de Bo Diddley para dejarse ir en una improvisación de 25 minutos donde la fiereza de las guitarras cede a oscilaciones ondulantes de jazz, experimentos usando la guitarra como violín, parones con palmas de público y final con guitarras agudas que crearán escuela. Aún así, Cipollina quitó hierro al revuelo mediático: solo es una jam improvisando sobre dos acordes.

En el reverso siguen con las estructuras de Diddley, aunque ahora añaden la paciencia del estudio para montar monumentos a la guitarra (“Mona”), incursiones largas en las tonalidades hispanas (“Calvary”) e incluso un guiño final a la sintonía de un programa de TV de Roy Rogers compuesta por Dale Evans.

Después vendría el regreso de Valenti y su fuga a UK con Duncan, la entrada de Nicky Hopkins, el retorno de los dos, la salida de Nicky, etc: todo muy rápido y típico de la inestabilidad de unos músicos cuya lucidez cada vez brillaba menos a medida que lo lisérgico dejaba de canalizar las tendencias.