Pasada la fiebre del nuevo rock femenino con actitud empoderada  del 2018, una vez asentadas las obras y analizados los discos que llegaron después, faltaba un segundo álbum de Snail Mail para confirmar pronósticos. “Valentine”  (Matador 2021) por fin se publica para constatar las virtudes y defectos de Lindsey Jordan.

Su único defecto audible es la limitación de unas cuerdas vocales que sufren en algunos tramos altos impuestos por la composición. Lo suple con una sensualidad a menudo degradada insinuando frustración donde cuenta la producción de Brad Cook, que en todo momento ofrece soluciones ingeniosas, tanto si la pieza es etérea (“Headlock”) o busca tensionar (“Glory”). En “Ben Franklin” –el tema rehab con hechuras de hip hop- cuenta con la colaboración vocal de Waxahatchee, mientras estructura “Forever (Sailing)” en base al éxito “You & I” de la sueca Madlleen Kane.

También se percibe cierta trama argumental, ya que “Madonna” y “Automate” están conectadas, así como en “c. Et. Al” –relato de la rutina en las giras- y “Mia” repite personaje (Mia), dejando margen para ser interpretadas -¿aventuras sórdidas?,¿sumisión?- por el público de la manera más plausible.