Viene ya de lejos la querencia de las tres componentes de La Luz por referentes asociados con el spaghetti western, la psicodelia y el hip hop, parecida –pero con menos grosor en el ritmo- a la de Khruangbin, tal como se dijo en su álbum anterior “Floating Features”.

“La Luz” (Hardly Art 2021) se ha beneficiado del apoyo del productor Adrian Younge, quien además viene acreditado como protagonista en una “Watching Cartoons” más seca y en una “Down The Street” más líquida. La variedad del álbum es relativa pues se ciñe a un sonido muy relacionado con la estética californiana sixties que tanto sirve para agradar al gremio psicodélico como al del surf (e incluso en un par de canciones al del folk 67).

Pese a sus distintas pulsaciones, se ve claramente que casi todas las canciones están ideadas por el mismo equipo, aunque algunas fluyan ácidas (la guitarra de “Metal Man”), crepusculares (“Lazy Eyes And Dune”), aterciopeladas (“Here On Earth”) o con ambientación noir afrancesada (“I Won´t Hesitate”), y la mitad de ellas se han promocionado con videoclips modestos en espacios abiertos. Un instrumental de electricidad dramática pone fin a la grabación, dejando en el aire la suposición de que aún queda mucha madera por cortar cuando volvemos a empezar con “In The Country” y se llevan a pasear a Morricone al mar.