Aunque jamás hiciese hincapié especial aquí –salvo en la lista de los mejores de la década publicada en 2010-, The Meadowlands” (2004) de The Wrens es un disco importante. La combinación de talentos de Kevin Whelan y Charles Brissell capturaba a la perfección la energía y la vulnerabilidad del mejor rock independiente en un trabajo que de alguna manera rompía con el noventerismo de los dos anteriores para instalarse en aquel presente tan predispuesto a aceptar acercamientos sutiles a la americana.

No supieron desde entonces los dos cabecillas ponerse de acuerdo en una cuarta grabación, de modo que ahora Whelan, arropado por su esposa Mary Ann Coronel, Tom Beaujour y los otros dos Wrens (su hermano Greg Whelan, y Jerry MacDonald), ha decidido sacar a la luz una parte del material compuesto desde aquel 2004 y que se ha cansado de esperar el beneplácito de Brissell, titulado “Observatory” (Sub Pop 2021).

Con tanto tiempo para componer, no es de extrañar la inmensa calidad de las diez piezas seleccionadas. A partir de la perla cortita de “Hold On” abriendo al piano, podríamos dividirlas en tres categorías. Las que parten de acústicas (el cierre casi folk de “Alpine Drive” y los ecos envolventes de “Empty Rooms”); las que mantienen su grandeza encorsetada en el vibrante pulso de Grandaddy (“Fade” y “Everything At Once”, ambas fantásticas); y las más largas y mayestáticas “Queen” y “Air”, grandes y esbeltas. Imperiales. En plan Arcade Fire (algo más humilde sería “Better Love”).

Desgraciadamente, su publicación tardía les impedirá figurar en la mayoría de listas publicadas con premura. No importa. Con el tiempo –la grabación tiene un aroma clásico, de culto al principio, pero tal vez…quizás… de reconocimiento un día no tan lejano- será recordada como una de las grandes propuestas no rompedoras del 2021.