Finalmente Bill Callahan y Bonnie `Prince´ Billy han recopilado las distintas canciones que han ido publicando juntos durante los dos últimos años en un álbum de 19 piezas tituylado “Blind Date Party” (Drag City 2021) cuya diversidad aparente –versiones de todo tipo, rescates impensables, acompañantes de pelaje variopinto- genera un sentimiento de cohesión incalificable. Las afinidades de Callahan y Oldham eran ya conocidas, pero aquí fluye una perspectiva común que va más allá de lo musical y afecta a la vida misma. Algunos verán en el álbum –musical- un festín. Otros lo tomarán como un fiestón de colegas, y seguramente los más cínicos lo catalogarán como un party –de una cita a ciegas, reza el título- de deprimidos. A título personal incluye demasiados guiños que me hacen identificarme con él. Punto.

Aunque las piezas que más me interesan son las que tienen que ver con el ramalazo country y folk de ambos y de cómo recuperan canciones de otros compositores afines, tampoco hay que despreciar a versiones curiosísimas de otros entornos, como “Wish You Were Gay” de Billie Eilish con un señorial Sean O´Hagan conduciendo. O la de “Rooftop Garden” de Lou Reed junto a George Xylouris, e incluso una menos inmediata “Deacon Blues” de Steely Dan con las acústicas de Bill MacKay chispeando. Ni siquiera la versión lúgubre  -con Mick Turner de Dirty Three- de “Sea Song” de Robert Wyatt, “I Want To Go To The Beach” –con Cooper Crain de Bitchin Bajas- pillada de Iggy Pop, bajan del notable, o “Lost In Love” -¡¡de Air Suply!!: sorprendente elección- con Emmett Kelly.

El caso es que el enamoramiento se produce cuando se dejan llevar por esa laxitud midwest en la frontera con las serenatas tejanas a punto de desafinar entre guitarras ululantes. Fantástica “I Love You” de Jerry Jeff Walker junto a David Pajo; “I´ve Been The One” del primer álbum de Little Feat –reivindicación imprescindible- con Meg Baird; “Night Rider´s Lament” de Michael Burton con Cory Hanson (y su asidua cómplice Heather Lockie); “Night Of Santiago” del álbum póstumo de Leonard Cohen, con David Grubbs de Gastr Del Sol, así como el cierre a modo de homenaje a Nueva York con “She Is My Everything” de John Prine.

Todo ello discurriendo en un ambiente entrañable que no pasaría de allí sin la canción que le da ese sentido unitario más allá de la mera música; la versión inconmensurable de “The Wild Kindness” de Silver Jews. Escuchar a TODOS los participantes aunar sus voces para rendir ese homenaje definitivo a Dave Berman –cantando a coro `I´m gonna shine out in the wild kindness´- genera una especie de comunión que conduce al esplendor de una discografía tan aún incomprendida. Cuando los perdedores se agrupan y vencen. La hostia.

Feliz año nuevo.