“Juno” (Remi Wolf). ¿Esquiadora californiana y a la vez gamberrilla de la clase? Su predisposición festiva con el ritmo –apunta a The Go! Team abriendo con “Liquor Store”, después a M.I.A en “Guerrilla”, y siempre tiene un pie en el R&B- es colorista y juguetona, con subidas exultantes –“Anthony Kiedis”-, flujo sensual –“Sexy Villain”- y una brisa de bossa electrónica –“Wyd”, “Volkiano”- muy soleada. Tanto como para utilizar trucos semitropicales propios de Vampire Weekend y Haim en “Grumpy Old Man” y coros de pop nipón en “Street You Live On”. De una impresión bizarra a la adicción total en trece canciones.

“SOUR” (Olivia Rodrigo). También enfrascada en los estados desazonadores de los corazones teen, resuelve con inteligencia precoz la narrativa. Algo más radical y eléctrica que la actual Taylor Swift, no se conforma con aportar una mayoría de baladas dramáticas como las muy conocidas “traitor”, “drivers License” o “deja Vu”, sino que también sabe descargar acordes trufados de decibelios tal que en “brutal” o esa “good 4 u” que empieza a lo Billie Eilish y desemboca en rabia (casi punk). Y sin cortarse a la hora de los improperios. I still fucking love you, babe.

“Bullseye” (Charli Adams). Otro alegato de inseguridades adolescentes de chica de educación cristiana de Alabama, con estribillos aptos para todos los públicos. Muy bien producido gracias a un elenco de lujo en la parte técnica, combina ese rock tipo Nashville-meets-Springsteen con un poso eléctrico efervescente (“Didn´t Make It”) que aleja sus susurros del dream pop. “JOKE´S ON YOU (I Don´t Want To)” y “Remember Cloverland” tienen pespuntes de hit, en “Headspace” se acompaña de Ruston Kelly (ex marido de Kacey Musgraves), en “Maybe Could Have Loved” recurre al synth con el dúo Nightfly de Nashville (también en BMG), y en “Seventeen Again” el featured es Novo Amor. Ameno sin más.