“Eau De Bonjourno” (Bernice). Los de Toronto, comandados por la voz nebulosa de Robin Dann, son una anomalía otoñal paradisíaca. Lo complejo que suena sencillo. Una música flotante, etérea, pulsátil; como si Paddy McAloon se nutriese de estructuras de jazz con sedosidad electrónica. En “It´s Me, Robin”, cuando a media canción se enredan los músicos en una secuencia –who are you, who are you?- de magia impoluta, se percibe claramente lo que les hace únicos; y en la cámara lenta de “Lone Swan”; y en tantos otros momentos a lo largo de una grabación que nos llevará un pasito más allá de la ensoñación, sumergiéndonos en la fragancia de sus turbias aguas rosadas.

“Fever Dreams” (Villagers). Conor O´Brien lleva años demostrando que es un alquimista de la plasticidad, pintando hermosas viñetas en movimiento constante. Como en una película que desfila ante nuestros oídos, nos deleita con el desarrollo de piezas semilargas en construcción siempre elegante. Especialmente emocionante en “So Simpatico” con el saxo envolvente; en la combinación entre el piano con olor a hojarasca otoñal irlandesa y su voz temblorosa en “Momentarily”; en la oleada de detalles –guitarra furiosa, electrónica, cuerdas- en “Circles In The Firing Line”; en el aire de Tame Impala a cámara lenta de “Fever Dreams”; en una “Full Faith In Providence” fílmica; o en el final perfecto de piano con “Deep In My Heart”. Uno de los creadores musicales más injustamente ignorados a día de hoy.

“Untourable” (Men I Trust). Formación de pop atmosférico de Quebec, con el susurro aniñado de Emmanuelle Proulx sublimado por teclados celestiales y pulso grueso. “Sugar” y “Sorbitol” marcan la línea de calma ensoñadora de la grabación –como unos Prefab Sprout con instrumentación de Air- aunque tampoco faltan composiciones aún más lentas como “Shoulders” reflejando la educación melódica afrancesada de la zona. Y esa portada de la legendaria fotógrafa musical Lynn Goldsmith –con más de cien portadas de discos en su haber- sirve como recomendación suplementaria.