“A Southern Gothic” (Adia Victoria). Tremendo ejercicio de blues sureño con Carolina del Sur como foco de esta historiadora musical en su tercer álbum. Curiosamente, la crudeza de algunas piezas como “Magnolia Blues”, “You Was Born To Die” –con presencia de Kyshona Armstrong, Margo Price y Jason Isbell- y la afilada “Oh Me Oh My” –con el lamento de Stone Jack Jones- viene compensada por la producción enriquecida de un T-Bone Burnett que no tiene reparos en sacarla de su zona de confort, como “Far From Dixie” –con teclados casi post rock- o “Please Come Down”. Para rematar, cierra con una “South For The Winter”, preciosa canción de matriz folk ensalzando la calidez del sur frente al frío neoyorkino, ayudada por la voz rota de un Matt Berninger estelar (parece que la conexión con The National funciona, ya que el anterior contó con Aaron Dessner).

“The Moon And Stars: Prescriptions For Dreamers” (Valerie June). Producida esta vez por Jack Splash, se adentra maravillosamente en las distintas variantes que nutren la música de color. Desde la inmediatez melódica fifties de canciones como “Colors” o “Smile” y el soul sixties –el blues increíble tipo Stax de “Call Me A Fool” acompañada por Carla Thomas- hasta arreglos variados y elegantes, nunca alejados de la espiritualidad, que encajarían perfectamente con una Amy Winehouse madura orquestada.

“They´re Calling Me Home” (Rhiannon Giddens & Francesco Turrisi). La pareja formada por la norteamericana y el italiano –confinada en Irlanda- explora las raíces de ambos. Liturgia solemne de los ancestros, sean de Carolina del Norte mezclando folk indio y celta (“Calling Me Home”), folk británico del siglo XVIII (“Amazing Grace”), folk social de resistencia (“We Shall Not Be Moved”), el medioevo italiano (“Si Dolce è´l Tormento”) e incluso alguna incursión con regusto africano (“Niwel Goes To Town”). Todo impregnado por una acústica que resalta la pureza de lo secular, aún más impresionante en estos tiempos de reclusiones obligadas.