“New Music And Big Pop” (Another Michael). Desde Albany, el trío liderado por Michael Doherty se rinde a las bonanzas de un pop suave que recuerda a aquéllos de hace cuarenta años –Christopher Cross, Stephen Bishop- como a más recientes como Avi Buffalo y Andy Shauf. Arpegios sobre un bedroom pop de colchón dorado (“I Know You´re Wrong”, “What Gives?”) que suponen un pequeño cambio respecto a su sonido anterior más cercano a los primeros Fleet Foxes (aquí se comprueba en “I´m Not Home”). Como todos los trabajos de este estilo, deben ser valorados por la calidad de composición e interpretación y no por su talante rupturista. Easy listening de primera.

“A Sky Record” (Damon & Naomi).Los tentáculos de Galaxie 500 sobrevivieron por parejas –la otra sería Dean & Britta-, siempre respetando la fragilidad narcótica original. Damon Krukowski y Naomi Yang aquí se hacen acompañar por el estilete de suavidad hiriente en forma de guitarra de Michio Kurihara (de sus amigos Ghost), que aporta un regusto de psicodelia light a esta colección de melodías nostálgicas impregnadas de tristeza (“Sailing By”) con alguna fragancia de Leonard Cohen (“Split Screen”).

“Good Woman” (The Staves). Las tres hermanas Staveley-Taylor de Watford, que en su día recibieron aval de Justin Vernon, regresan tras cinco años con un buen álbum producido por John Congleton. Linaje convencional edificado sobre pop etéreo (“Good Woman”) donde los teclados vaporosos casi siempre disimulan su esqueleto folk pop (“Next Year, Next Time”) y apuntan a un pop neutro funcional (“Failure”). Pueden desviarse ligeramente con la más sólida “Careful, Kid”, la relativamente electrónica “Devotion”, el final ensoñador (“Waiting On Me To Change”) o hacia el otro costado, el más folkie (“Sparks”). En cualquier caso, el productor las ventila y les da cuerpo, siempre consciente que su fuerte es la conjunción de las tres voces. Aunque elogiadas por los británicos, simplemente agradables.