“Still Life” (Massage). Alex Naidus, ex de The Pains Of Being Pure At Heart, recupera el sonido de aquel primer álbum del cual seguramente jamás debieron haberse movido. Guitarras prístinas, estribillos cándidos y melodías de miel, entre Australia, C86, Sarah y Escocia; o sea jangle de División de Honor. Con alguna influencia ochentera colateral, como el arranque de una “Half A Feeling” muy The Jesus And Mary Chain (con un toque de The Radio Dept) o con ese armazón tan New Order de “In Gray & Blue”. Y, sí, llega con una década de retraso, pero el placer subyace una vez rendidos a “Sticks & Stones” y “I Come Running”.

“Golden Doubts” (Quivers). Desde Tasmania a Melbourne, aglutinando toda la magia del jangle australiano. Algo menos románticos y refinados que los Go-Betweens de 1988, aunque con una calidez personal imbatible. “Gutters Of Love” es como una gominola de menta fresca, en “When It Breaks” afilan arpegios de guitarra que destellan en el retrovisor sixties desde la euforia más modesta, en “Hold You Back” muestran cierto apego por arreglos de color –línea Tahiti 80-, y en el cómputo global -aparte de los coros también evocadores de Forster & McLennan, de algunas cuerdas suntuosas o el final hermoso de piano y cuerdas con “Golden Doubt”-, es imposible no rendirse principalmente a unos estribillos para morirse. A tutiplén.

“Songs From Another Life” (The Boy With The Perpetual Nervousness). Un segundo álbum ensamblado desde la distancia, con Andrew Taylor en Escocia y Gonzalo Marcos cambiando el Madrid de El Palacio De Linares por los estudios Muir de San Sebastián junto a Yon Vidaur. De modo que uno no puede evitar asociar el título del álbum con “Songs From Northern Britain” (Teenage Fanclub) o incluso con un utópico “Songs From Northern Spain” (guiño al epicentro de melodías sublimes surgidas tras Duncan Dhu). Apurando las eléctricas, se acercan a la fuente de Big Star (“Falling Through”), aunque su fuerte está en la esencia que rezuman títulos estivales de las bien bautizadas “Summer”, “Waking Up In Sunshine” y “Lethargy”. Ah, y los veinte primeros segundos del epílogo con “In Between” sorprenden por el tono Nick Drake.