“Blue Banisters” (Lana Del Rey). Elizabeth Grant se vuelve a desnudar emocionalmente en cinemascope. Aunque no tan conceptual como en los dos discos anteriores, es tal vez el más autobiográfico y sentido, combinando ese glamour decadente tras el ventanal de un Hilton con reflexiones punzantes (en “Black Bathing Suit”: `quiero un novio, alguien con quien comer un helado, mirar la tele, con quien regresar del mall´). Con una vocalización tan sedosa como profunda en “If You Lie Down With Me”, con composiciones familiares (“Sweet Carolina” dedicada a su hermana) y con guiños a la situación provocada por la pandemia (“Violets For Roses”) aunque los inserte en canciones compuestas siete años atrás. De hecho lo mejor, aparte de su maestría decadente, son “Thunder” y “Dealer” (esta última con Miles Kane y ambas pertenecientes a un álbum que debiese haber grabado con The Last Shadow Puppets). En un interludio (“The Trio”) reivindica al Morricone de “El Bueno, El Feo Y El Malo”.

“Solar Power” (Lorde). La excelente producción de Jack Antonoff –a la que se une Malay en “The Man With The Axe”, “Leader Of The New Regime” y el bonus track “Hold No Grudge”- mantiene el entorno intimista requerido por la neozelandesa, que se ha centrado en las temáticas que la afectan: tomar el sol, cambio climático, aviones, relaciones personales, su perro, así como la gestión de la fama desde un prisma –como Billie Eilish- más reposado. Tal vez por ello apunte a Nueva Zelanda en los seis minutos de “Oceanic Feeling”. Contribuye Robyn en una pieza, Clairo en dos y Phoebe Bridgers en cuatro. Las diferencias respecto a “Melodrama” se palpan en una mayor querencia por lo acústico. El nexo sería “Stoned At The Nail Salon”.

“In These Silent Days” (Brandi Carlile). Tal como presagia el inicio con “Right On Time”, el álbum está bien surtido de megalobaladas donde su voz luce esplendorosamente cristalina. Muchas están dedicadas a los hijos desde la perspectiva de cualquier madre aleccionadora, y también rebaja la exuberancia de los arreglos –gran producción del no menos grande Dave Cobb- con un par de canciones de country folk acústico (“This Time Tomorrow”, “Stay Gentle”). Como cénit interpretativo está “Broken Horses”, mientras en “Sinners, Saints And Fools” lo relevante es el texto (hombre ufano de su cristianismo que en la Tierra desprecia a los desfavorecidos, cuando va al Cielo ve impedido su acceso por no haber sido misericordioso: un precepto básico). En “You And Me On The Rock” está acompañada por Lucius.