“Seventeen Going Under” (Sam Fender). De clase trabajadora y fan de Springsteen, que no se corta a la hora de copiarle el sonido. Sam no obstante supera el cliché –sí, el disco está lleno de himnos como los del boss- mostrándose socialmente tan comprometido como raperos reputados con menos maña compositora (pero mejor valorados: tendencias, amigo). En “Seventeen Going Under” y “Getting Started” describe su frustración adolescente al ver las dificultades de su madre –impedida por la fibromialgia- para obtener ayuda estatal. “Get You Down” es tal vez la mejor resuelta por su rabia vulnerable. “Spit Of You” habla de las relaciones con su padre. “Mantra” es venenosa en el texto, describiendo a los sociópatas que le rodean en su trabajo (`as they pull you side to side with all their drugs and who´s who stories´), al igual que “Paradigms” (`but what would you expect from oligarchs and paedophiles´). Y cierra en el bonus “Better Of Me” invitando a cantar a Brooke Bentham, una joven vecina de Shields. Honestidad con compromiso social, pese al síndrome de New Jersey y la cara de anuncio de multinacional.

“A Lantern And A Bell” (Loney Dear). Bastante popular en su Suecia natal, Emil Svanängen publica una nueva grabación –corta, no llega a la media hora- desde la discográfica de Peter Gabriel. La protagonista es su voz, un punto menos sufrida que la de Thom Yorke, operando con la sola compañía de piano –o piano eléctrico- y colcha –a veces de drones- moldeando un ambiente de tono sepia. La nostalgia introspectiva emanando de todas las canciones se proyecta cual gancho magnético donde incluso la más pequeña subida instrumental –caso del final de “Trifles” o del tramo medio de “Oppenheimer”- parece fuera de lugar. Recogimiento supino.

“New Fragility” (Clap Your Hands Say Yeah). La elocuencia del título predice que cada vez quedan más lejos las comparaciones con Talking Heads, y de hecho el álbum es un alegato –también con su brizna política- individual de Alec Ounsworth. Se reconocen algunos pilares básicos gracias a su timbre vocal urgente tan personal, pero aquí pocas andanadas –un tramo de “Went Looking For Trouble” tal vez- se salen de un guión más bien melódico, con las cuerdas de “Innocent Weight” y el piano de “Mirror Song” mostrando la nueva seña de identidad `frágil´. Y la convicción de “Thousand Oaks” –acerca de una matanza en California- utiliza la épica firme tipo Waterboys o “With Or Without You”. Por cierto, el hecho de haberse fabricado en buena parte en Austin y viendo en los créditos como coproductor a Will Johnson, me invita a pensar que se trata del mismo Will que el de Centro-Matic y South San Gabriel. Estupendo.