Jazz con fragancias africanas desde Bélgica, a través de un Nathan Daems cuyos saxos y flauta buscan un maridaje entre jazz etíope, jazz moderno, prog, rock alemán e influencia balcánica, enfatizada en este nuevo álbum “Magma” (Sdban Ultra 2022).

La influencia del etíope Mulato Astkake es innegable, a la que ahora se suma la presencia de los teclados de Karel Cuelenaere. Desde las flautas divagando al paso camellero de pulso negro en una “The Light” cuyo funk slo mo no andaría lejos de The Meters –título iridiscente a juego con los de “Magma” y “O Fogo”- se alcanza la acuarela de “Half Liquid”, con unas increíbles resonancias huecas de percusión montadas bajo las cenefas de Karel -¿se apunta también a Hailu Mergia?- en sintonía búlgara. “Deep Dive Down” es pura abstracción mutante exótica de varios episodios con paulatino incremento de intensidad, “The Forge” presume de sinfonismo elástico, mientras “Morning In The Jungle” cuenta con la voz de Meskerem Mees -joven belga nacida en Addis- para la exploración selvática.

“Magma” es jazz fresco, nuevo, cuyo ímpetu se fragua sobre grooves africanos. Vigoroso y sensual, se escucha preso de la fascinación.