Estamos atravesando días duros que invitan a la depresión. Con todo lo que está cayendo, me parece inaudito –y frustrante- asistir a tanta pasividad ante la concatenación de sucesos de los últimos tiempos. Nos ponen un caramelo en la boca –twitter por ejemplo- para que protestemos desde el sofá, anestesiemos nuestras conciencias y enchufemos una noche más Netflix. Y, si el poder percibe algún brote de malestar, permite alguna que otra reivindicación social –sí, amiguetes, para manifestarnos hemos de pedir permiso- para que no apuntemos a lo que de verdad está en juego. Nos dan móvil y tarjeta de crédito como si esto nos hiciese más libres, cuando –muy al revés- son los instrumentos para conseguir el poder absoluto sobre la especie humana. Por ello, cuando surge una colección de canciones como la de “Life On Earth” (Nonesuch 2022) de Hurray For The Riff Raff, esa bocanada de aire fresco que entra me anima durante un rato.

Alynda Lee Segarra escupe el mensaje sin estridencias, como de vuelta de todo. Sin el ruido de la camada punk –Idles, Sleaford Mods, etc- estremece aún más. Una entrada cimbreante escondiendo la épica subyacente en “Wolves” y unos cuantos acordes hirviendo con su voz abrazando a lo grande en “Pointed At The Sun” es lo más estruendoso aquí; lo demás se dice con la boca chica sobre arreglos naturales, maravillando –producción de Brad Cook- lo poco que necesita para personalizar cada canción.

El disco no obstante es el de una persona muy concienciada: justicia, derecho y libertades (`I´m addicted to freedom´, suelta en “Nightqueen”). Se encara al abuso sexual o al futuro negro de un planeta saqueado (`No, I might not meet you there to feel the breeze and breathe the air´, es la conclusión de “Life On Earth”). La más sobrecogedora es una “Precious Cargo” con el foco puesto en la arbitrariedad de las detenciones y el maltrato a los inmigrantes, con el pulso solemne reclamando la atención contra la deriva política y ese discurso que aplasta nuestros valores en aras, según dicen, de nuestro propio bien.

 

PD: Por supuesto me siento tremendamente culpable. Una vez escrito esto, vuelvo a sentarme en el sofá.