Hace trece años, cuando subí un post con una selección de mis discos favoritos de reggae entre 1975 y 1980, mencionaba Hanway street, un callejón londinense anexo a Oxford street en el cual se encontraban un par de tiendas especializadas en reggae, soul, disco y blues. Precisamente allí en febrero de 1977 compré -¡¡de rebajas por 1.45 libras!!- el triple “The Trojan Story” (1971) con 48 canciones documentando la evolución de la música jamaicana entre 1961 y 1971; tres rodajas de vinilo pesado –con ocho canciones por cara- que me ayudarían a comprender no solo la antesala de mi acceso al género a través de éxitos como “Liquidator” o “Israelites” (más singles dispersos que me caían del cielo, tal que “Big Six” y “Al Capone”), sino que me permitirían contextualizar la avalancha de genialidades descritas en aquel post, así como la eclosión del revival de 2 Tone de 1979.

Aquella maravilla empieza con “Bartender” de Laurel Aitken (1961) y termina con “Rasta Never Fails” de The Charmers (1971). Entre ellas vamos de la mano del ska, bluebeat y rock steady con piezas del gancho de “Humpty Dumpty de Eric Humpty Dumpty Morris (1961), “Miss Jamaica” de Jimmy Cliff (1961), “Darling Patricia” de Owen Gray (1962), “Tell Me Darling” de Wilfred `Jackie´ Edwards (1963), “Unos-Dos-Tres” de Stranger Cole (1964), “Yeah Yeah” de The Riots (1965), “Confucius” de The Skatalites (1966), “Rock Steady” de Alton Ellis (1966), “Rudy A Message To You” de Dandy (1967), “Train To Skaville” de The Ethiopians (1967), “Do The Beng Beng” de Derrick Morgan (1968), “Mama Look Deh” de The Pioneers (1969), “Do The Reggay” (1968) y “Pressure Drop” (1970) de The Maytals. Muchas de ellas producidas por talentos del calibre de Leslie Kong, Duke Reid o Sonia Pottinger.

En parte, entrar en el universo de Trojan supuso romper amarras con la entonces dictadura del gran crucero Marley. Tras la música de Bob había un legado riquísimo que supo revalorizarse con la irrupción de Madness y Specials, aunque también es cierto que, tras morir en 1981, el reggae sufrió un golpe bajo irreversible. Resistió un par de años más (Black Uhuru, etc) pero cuando volvió en serio fue años después de la mano del rap centroamericano.